Hasta pronto en flor.

Flor de jazmín y toro degollado.
Pavimento infinito. Mapa. Sala. Arpa. Alba.
La niña finge un toro de jazmines
y el toro es un sangriento crepúsculo que brama.
Si el cielo fuera un niño pequeñito,
los jazmines tendrían mitad de noche oscura,
y el toro circo azul sin lidiadores,
y un corazón al pie de una columna.
Pero el cielo es un elefante,
y el jazmín es un agua sin sangre
y la niña es un ramo nocturno
por el inmenso pavimento oscuro.
Entre el jazmín y el toro
o garfios de marfil o gente dormida.
En el jazmín un elefante y nubes
y en el toro el esqueleto de la niña.

“Casida del sueño al aire libre”, de Federico García Lorca

El principio y el fin

Cuando abro en los objetos la puerta de mi mismo:

¿quién me roba la sangre, lo mío, lo real?

¿Quién me arroja al vacío

cuando respiro?

¿Quién es mi verdugo adentro de mí mismo?

Oh Tiempo. Rostro múltiple.

Rostro multiplicado por ti mismo.

Sal desde los orígenes de la música. Sal

desde mi llanto. Arráncate la máscara riente.

Espérame a besarte, convulsiva belleza.

Espérame en la puerta del mar. Espérame

en el objeto que amo eternamente.

Gonzalo Rojas

Foto: Mirando atrás.